Negras sombras irrumpen
el torpe amanecer de nuestros días
de gritos vacíos y de cunas mecidas
de títeres cobardes.
No defenderé más la tierra
que tiene por dueños señores
ni me harán beber del vino
que no hicieron con sus sangre.
Maldita sangre de un pueblo vencido
de guerreros envejecidos
y de combatientes cobardes.
Maldita tierra de daños sufridos
de tiempo enloquecido
si mañana ya será tarde.
No falta ni el nombre ni la causa
lo que faltan son cojones
si no hay compromiso
y no nos mueven nuestros ideales
jamás seremos testigos
de la mayor de las revoluciones.
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