Al salir del cementerio
de nuevo me miré las manos
cuando estas sean de hueso
y lo demás pa' los gusanos.
Y de nuevo me miré
y me dije convencida
menos mal que tengo por delante
más de media vida todavía.
Que aunque me quede en vela
más de trescientas sesenta noches
no habrá en este mundo días
para que yo me apague
que se apaguen estas llamas
que por dentro me recorren
que claman al cielo calma
aunque con tormenta me pague.
Si no fuera porque yo vivo
mi vida entre tanta gente
quizás no pesara la gloria.
Si no fuera porque los domingos
en vez de a misa voy al parque
donde no me siento tan idiota.
Si aquellos que siempre disparan
se le acabaran las balas
y huyeran por la trinchera.
Basta, de guerras tontas
y niños con miedo, basta.
Al salir del cementerio iba yo
tras enterrar otra vida
y en este mundo mamón
la proxima tumba será la mía.
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